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El Nobel que nació de lo imposible: La historia de James Sumner

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Retrato dramático del científico James Sumner, Nobel que logró lo imposible con su investigación pionera.

Un científico contra el mundo

La historia de la ciencia está llena de figuras que remaron contra la corriente, pero pocas con la determinación de James Batcheller Sumner. A principios del siglo XX, la bioquímica se enfrentaba a un enigma fundamental: ¿qué eran las enzimas? Estos catalizadores biológicos aceleraban las reacciones químicas de la vida a velocidades asombrosas, pero su naturaleza era un misterio. El consenso, liderado por el influyente premio Nobel alemán Richard Willstätter, dictaminaba que las enzimas eran sustancias etéreas, no proteicas, y que cualquier proteína encontrada en las muestras era una simple impureza. Desafiar esta idea era una herejía científica.

Sumner, un bioquímico de la Universidad de Cornell, decidió cometer esa herejía. Su objetivo, que muchos consideraban una quimera, era aislar una enzima en su forma pura y demostrar su verdadera identidad. Esta ya era una tarea monumental, pero Sumner la enfrentaba con una dificultad añadida: a los 17 años, un accidente de caza le había costado la amputación de su brazo izquierdo, obligándolo a reaprender a realizar el delicado trabajo de laboratorio con una sola mano.

Nueve años de soledad y un descubrimiento cristalino

Durante nueve largos y solitarios años, Sumner se dedicó en cuerpo y alma a su proyecto. Eligió la ureasa, una enzima presente en grandes cantidades en las semillas de la planta Canavalia ensiformis, como su objeto de estudio. Mientras sus colegas lo miraban con escepticismo, él mezclaba, filtraba y centrifugaba extractos incansablemente, persiguiendo una aguja en un pajar. La recompensa a su perseverancia llegó en 1926. Tras dejar una solución purificada de acetona en la nevera durante la noche, observó bajo el microscopio algo que nadie había visto antes: minúsculos cristales octaédricos.

El análisis de estos cristales fue revolucionario. No solo mostraban una actividad enzimática extraordinariamente alta, sino que las pruebas confirmaron que eran, sin lugar a dudas, proteínas puras. Sumner había logrado lo imposible: había cristalizado una enzima y demostrado su naturaleza proteica.

Una determinación a prueba de todo

El accidente que le costó el brazo izquierdo a los 17 años podría haber terminado con la carrera de cualquier aspirante a científico experimental. Sin embargo, para James Sumner fue un catalizador de su tenacidad. Siendo diestro, se obligó a convertirse en zurdo con una disciplina férrea. No solo aprendió a manejar con precisión el frágil material de vidrio de un laboratorio, sino que también se negó a que su condición lo limitara en otros aspectos de la vida, aprendiendo a jugar al tenis y al billar con notable habilidad. Esta misma resiliencia fue la que le permitió soportar casi una década de aislamiento y escepticismo profesional.

De la burla a la consagración

La comunidad científica, sin embargo, no lo recibió con aplausos, sino con hostilidad. Willstätter y su escuela ridiculizaron públicamente sus hallazgos, argumentando que los cristales de Sumner eran solo "portadores" de proteínas que habían atrapado la verdadera y misteriosa enzima. La validación tuvo que esperar otra década, hasta que el trabajo de John H. Northrop en el Instituto Rockefeller, usando métodos similares, cristalizó otras enzimas como la pepsina y la tripsina, confirmando que también eran proteínas. El dogma de Willstätter se derrumbó finalmente.

Veinte años después de su descubrimiento, en 1946, James B. Sumner recibió el Premio Nobel de Química. Su obstinación no solo le valió el máximo galardón científico, sino que sentó las bases de la biología estructural moderna. Al demostrar que las enzimas podían cristalizarse, abrió la puerta a técnicas como la cristalografía de rayos X, permitiendo a generaciones futuras visualizar la arquitectura tridimensional de las moléculas de la vida y diseñar fármacos que salvan millones de vidas.

Ficha Técnica

  • Título original: James B. Sumner y el experimento que la ciencia tachó de imposible
  • Medio: Noticias de la Ciencia y la Tecnología (Amazings® / NCYT®)
  • Fecha: Miércoles, 20 de Mayo de 2026
  • Enlace original: Ver noticia original
  • Autor: Redacción

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