Un hallazgo cósmico esperado durante décadas
Las supernovas, las explosiones cataclísmicas que marcan el final de la vida de estrellas masivas, son uno de los eventos más energéticos del cosmos. Sin embargo, existe una clase aún más extrema: las supernovas superluminosas, que pueden llegar a ser diez veces más brillantes de lo normal. Durante casi veinte años, los astrónomos han buscado una señal clave que pudiera explicar su extraordinaria potencia: la emisión de rayos gamma, la forma más energética de luz. Tras analizar miles de explosiones sin éxito, un equipo internacional ha logrado la primera detección definitiva gracias a los datos del Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA.
SN 2017egm: la explosión que desveló el secreto
El descubrimiento se centra en la supernova SN 2017egm, una explosión detectada en 2017 en la galaxia NGC 3191, a unos 440 millones de años luz de la Tierra. A pesar de la distancia, es una de las supernovas superluminosas más cercanas jamás observadas. Un análisis exhaustivo de los datos recopilados por Fermi reveló una clara emisión de rayos gamma asociada a este evento. Este hallazgo, liderado por el investigador Fabio Acero, no solo confirma las sospechas de los científicos, sino que abre una nueva ventana para comprender el funcionamiento interno de estas fascinantes explosiones cósmicas.
Un magnetar como fuente de energía
La principal teoría para explicar el brillo desmesurado de estas supernovas apunta a la formación de un magnetar en su núcleo. Un magnetar es un tipo de estrella de neutrones recién nacida, extremadamente densa y con un campo magnético miles de veces más potente que el de una estrella de neutrones convencional. Además, se cree que gira a una velocidad vertiginosa, cientos de veces por segundo. Esta rápida rotación genera un potentísimo "viento" de partículas energéticas que forma una nebulosa alrededor del magnetar. Esta nebulosa actúa como un motor central que inyecta energía adicional a la explosión.
El modelo teórico predice que los rayos gamma producidos en esta nebulosa quedan inicialmente atrapados por la densa capa de escombros de la supernova. Su energía, en lugar de escapar, se absorbe y se reemite como luz visible, lo que causa el brillo extremo de la explosión. Solo unos tres meses después, cuando los escombros se han expandido y vuelto más transparentes, los rayos gamma pueden finalmente escapar al espacio y ser detectados. La observación de Fermi coincide perfectamente con esta predicción, proporcionando una sólida evidencia de que un magnetar es la fuente de energía oculta tras SN 2017egm.
¿Qué es exactamente un magnetar?
Un magnetar es uno de los objetos más extremos del universo. Es un tipo de estrella de neutrones, el núcleo colapsado y ultradenso de una estrella masiva que ha explotado como supernova. Aunque solo tienen el tamaño de una ciudad (unos 20 kilómetros de diámetro), contienen más masa que nuestro Sol. Lo que los hace únicos es su campo magnético, el más potente que se conoce. Es hasta 1.000 veces más fuerte que el de una estrella de neutrones normal y billones de veces más intenso que el de la Tierra. Esta inmensa energía magnética es la que alimenta fenómenos tan violentos como las supernovas superluminosas.
Ficha Técnica
- Título original: NASA’s Fermi Glimpses Power Source of Supercharged Supernovae - NASA Science
- Medio: NASA Science
- Fecha: 20 de mayo de 2026
- Enlace original: Ver noticia original
- Autor: Francis Reddy
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